
-¿Cómo que ya lo conocías?
El todavía trataba de calmar la risa, mientras intentaba hablar.
-Pues que aunque vivía como un mendigo eso no me hacia diferente a algunos, Russel ¿No lo has visto? cualquiera hubiera pensado ¡que no tiene más de 38 años! ¿Sabes cuantas chicas ha tenido? ¡Ni yo puedo contártelas!, ¿Quién crees que me perdió así? A veces me iba a conciertos de rock con el, para su puesto es educado y créeme es muy diplomático sepa Dios que significa eso… pero suena como algo que diría él. Es un loco, ¡Es un devorador de mujeres en toda la palabra! Pero el hombre sabe escoger bien, no es con cualquiera y a la verdad, es muy correcto fuera de eso, y un gran amigo.
-Bonitas amistades.
-Bien bonito muchacho en el que te fijaste. Siempre debes conocer su historia, ¡y! la de su familia, pero es extraño Russel no tenia hijos, aunque con las locuras que hacia, es probable que no tenga solo uno.
-No es su hijo biológico, o, eso creo no lo se, en realidad Russel lo convirtió hace muchos años demasiados, porque su acento es más antiguo que el mío, y bueno, lo transformo. Si era o no su hijo, es su creador no se el resto. Debería preguntárselo en la cena. Si es que ahora pienso ir.
-¿Cuál cena?
Ahora definitivamente había parado en seco.
-Me invito el próximo domingo a su casa, en honor a Russel, harán una cena pequeña.
Matt quedo completamente serio.
-¿Qué pasa Matt?
-Que en esta casa solo hay espacio para un idiota Vanessa. Y ya yo ocupo ese puesto, créeme no dejo mucho espacio para más. No deberías ir.
-Matt, se cuidarme sola. No seas infantil ¿Qué puede pasarle a una vampira antigua?
-Claro, si no te hubiera dicho lo de Russel seguirías creyendo y tragando las mentiras de Damián.
-Eso es cierto. Pero es que, ya asegure mi presencia, le llame esta tarde. Era solo para saber del vestido. Pero el mando a confirmar de una vez.
-Parece que es ligeramente dominante ¿lo sabias? – eso parecía cierto, por el tono que uso, esta tarde cuando le llame, pero, su comportamiento era muy normal ¡hay! Ya estoy pareciéndome a Matt en sus pensamientos tonto.
-Estaré bien.
Trate de no decir nada más que arruinara nuestro pequeño momento de paz.
-¿Dijiste vestido? Ya lo tienes entonces.
-Así es.
-¿Quieres mostrármelo?
-Eh, no, porque eres muy capaz de romperlo en segundos, aunque igual iría y compraría otro si así lo necesitara.
Bueno, no digas después que no te advertí. ¿Bien? que te diviertas, y vamos a comernos esto porque sudo por lo que gano así me sepa a arena me lo comeré.
Sonreí.
Los platos tenían diferentes vegetales, y como pensé, no todos estaban bien preparados, uso la escusa que había pensado “nos saben a nada igual” además la de que aprovechara que nunca comió más vegetales que los que podían colocar en sus hamburguesas o hot dogs.
Después del corto “accidental” de luz, al durar tanto tiempo conversando y tomando en cuenta que el tiempo no era una cuestión que nos importara mucho, debíamos reconectar los cables, insistía que si los reconectaba se acababa la cena porque “mataba el ambiente” el era un bufón.
Un lindo bufón.
Sabia que las cosas estaban mejor que nunca, pero no por eso podía dejar en ciertas ocasiones de temer que en verdad eso lo perdiera, como cuando hablamos mientras limpiábamos todo y el se tumbaba de lado a la pared mirándome fijamente, con esa maldita sonrisa picara que tanto me mataba, aunque solo fuera una sonrisa amigable, el hacia ver todas como un gancho para lanzarte de cabeza al infierno.
Simplemente, eso iba a ser todo, amigos. Y ambos lo sabíamos.
Al otro día al despertar, bueno, al salir del post relajación, sabíamos que día era, viernes, (al fin) no sabia si eran los problemas los que nos tenían a ambos agobiados, era tonto, ya que las discusiones no fueron una semana, sino meses, de alguna forma el que hoy fuera un día tan alegre para los humanos, nos alegraba el nuestro, el ruido, las risas, pero ambos sabíamos, lo se, que la verdadera razón que teníamos ahora, un nuevo norte, lindo y colorido, de pura amistad, hasta ahora no se formulaban las nubes de tormenta, peligrosas tempestades de ira entre nosotros, eso quería decir, si, definitivamente todo estaba mejor. Al fin disfrutaba después de tanto tiempo de su compañía en verdad, no solo porque debía ser responsable de él. (Obviando algunas situaciones donde NO me importaba donde quisiera meterse).
Quizás, debería dejarle conducir el coche. Bien, si queríamos empezar con el pie derecho, creo que esto me anotaba varios puntos a mi favor.
-¿Matt?
-¿Uhm? - El se colocaba la chaqueta del perchero. Ni siquiera miraba.
Me aclare la garganta.
-Matt…
-¿Que? – esta vez si giro, saque las llaves y las colgué de un dedo.
Estaba atontado.
-¿Quieres conducir?
Si bien, el era tonto burro, y maniaco a veces y un mujeriego, a la lista debía agregarle un punto contrario. Era buen piloto, manejaba tan bien que debía mirar por la ventana. (Y conducía con una sola mano, además…) Definitivamente, si Matt lo hubiera encontrado hace muchos años probablemente antes de que Russel lo perdiera, fuera el hombre perfecto para mí. Ni que una estrella de Hollywood salida de una historia de vampiros, viniera hacia mi, bueno… probablemente pudiera, pero… definitivamente, no, no lo haría.
-¿Qué? – pregunto el sacándome de mis pensamientos, tonta lo estabas mirando fijamente.
-Nada
-¿Nada?
-Nada, conduces bien para parecer un tonto que manejaría como borracho.
-¿Me diste el auto aun creyendo que manejaba como un loco? ¿Quién es la loca entonces?
-Sabes las reglas, si algo le sucede, tu lo pagas.
Sonrió.
Demasiado divino…
Cuando llegamos a la tienda, apenas si comenzaban a abrir, me baje para que Matt estacionara el auto, esa era la ultima prueba de su manejo, si la pasaba delante de mi, podría prestarle el auto cada vez que lo quisiera (dependiendo, para que).
Como cosa de que una vampira tenga 257 años, y no debería sorprenderse de nada que vea, el volvió a hacerlo. Interesante, de un solo tiro se estaciono perfectamente de retroceso, si es que se le pudo llamar retroceso, definitivamente era un loco, pero, se auto controlaba. Me dio una rápida sonrisa cuando cerro la puerta mientras venia regodeándose de su logro. Lo espere con la mano extendida, y dejo caer la llave aun sonriente dando un sutil “Gracias…” y “Lo espero para el regreso”. Estupendo.
El día comenzó callado a medida que llegaba la gente reían, hablaban, Matt y yo ayudábamos en la parte trasera a acomodar algunas mercancías y dirigiéndoles donde las iban a llevar, era viernes, el día de la mayor parte de llegada de mercancías. Y a pesar de ser el día más laborioso para todos, solo con ser fin de semana absolutamente todos sonreían ante la nueva política del negocio, los trabajadores de lunes a viernes solo iban a tener ese tiempo, los fines de semana otros tomarían la guardia solo hasta mitad del día ¿Qué puedo decir? ¿De nada? Sip, el negocio estaba yendo cada vez mejor. Los vampiros tenemos gustos exquisitos.
Todo el mundo parecía sonriente y estridente, todo el mundo, a una muy MUY extraña excepción, el más ruidoso de todos los cargadores estaba, no se que estaba pero no parecía ni siquiera que sabia que hoy estaba en este mundo. Cuando fue a registrar su pase de entrar, ni siquiera noto que estábamos jugándonos y riéndonos, simplemente siguió de largo, total y absolutamente callado, como lo haría un verdadero vampiro de antiguas eras.
Matt me miro, sabíamos que tenia algo, el intento sacarle conversaciones estando solos, pero ni cerca. Ofrecimos invitarle a almorzar, absolutamente nada, comía por reflejo, por costumbre de mantener la mentira, aun más evidente de por si. No aguantaba a las personas así, no importa cuanto me importaran. Recién llegáramos hablaríamos.
-Drake…
Matt me miro como si hubiera dicho la palabrota más grande del mundo y me lo dijera con los ojos abiertos. O un simple NO cállate.
-Drake ¿Qué diablos te sucede? – el no levantaba la mirada, seguía mirando la caja que desempacaba.
Me pregunte si seguir diciéndole de la misma manera, pero Ok, probablemente no sea la mejor, intentémoslo del lado dulce.
-Drake… ¿Te sucede algo, no es así? – el tono de mi voz, hizo que me mirara, solo para decirme algo bonito.
-Vanessa, eso no funciona con nosotros. Necesitas más ideas parece.
Respire profundo.
-Bien, como quieras.
Luego de un largo rato de silencio, solo cortado por los zips del corte con el exacto al centro de las cintas y las cajas golpeándose, nos miro a ambos, cuando ya era el turno de salir. No quisimos presionarle más, y así funcionaba él cuando no le presionaban comenzaba a cantar como pajarito. Pero ni un poco claro nos dejo el asunto.
-Estoy bien ¿Ya? Solo necesito irme a la casa. No se preocupen no se que les pasa. – Tomo su tarjeta y la paso por el registro y se metió la capucha, caminando hacia afuera.
Matt y yo nos dimos una mirada. Eso no se veía como si no pasara nada. No quería meter a Matt en problemas. Cuando fui a buscar el auto, vi a Drake caminando en dirección opuesta a su hogar.
De acuerdo, no era mi problema, pero igual, me sentía culpable. Y decidí seguirlo.
Deje el auto para que Matt se fuera, y le deje una nota. Tenía más años que Drake así que podía burlarlo y aparecerme delante de él una vez que llegara al lugar a donde iba o permanecer escondida. Camino entre el pueblo, mientras los autos pasaban por la carretera, luego doblo a la derecha, alejándose de la civilización, iba por un camino de cemento liso y derecho. Ese era el camino al cementerio. Estaba tan sumido en sus pensamientos que ni miro en algún momento hacia atrás a ver si alguien le seguía.
Igual no podría verme.
Cuando finalmente se detuvo, caminando entre lapidas, y se puso en frente de una con una gran cruz encima. El lugar tenia diferentes estatuas, otras figuras, algunas solo eran lapidas sencillas, para un humano promedio esto era escalofriante, tomando el hecho de que en unas horas comenzaría a oscurecer y por el frio había un poco de niebla en el aire, muy poca en realidad.
El miraba de frente la lapida, quieto, con las manos metidas en los bolsillos del abrigo. Entonces, luego de un largo rato, comenzó a temblar, no era del frio, porque no podíamos sentirlo. Pero quizás era tristeza, o rabia. ¿Quién estaba en esa tumba? El había nombrado solamente a Linda y su hijo. ¿Sera, que su… hijo estaba muerto y no lo conto? O… linda murió… pero no, la lapida se veía vieja… muy vieja y olvidada. Bien eso era todo lo que podía soportar escondiéndome. Salí de las sombras de las lapidas y camine lentamente hacia él. Cuando noto mi presencia no levanto mucho el rostro, solo lo doblo y siguió mirando la tumba.
-Hola… - le dije, imitando sus manos en los bolsillos, pero en mí abrigo.
-Hola… - contesto mirando fijamente hacia abajo, mas que fijo inerte - ¿Qué haces aquí?
-Te seguí – admití.
-Si, eso lo noto. La pregunta es para que. Y siento contestarte como hoy. Es solo que sigue no siendo mi día al parecer…
-Oye, no soy buena, dando consejos ni parloteando, pero, si de algo te sirve, puedes insultarme por seguirte, o contarme que te pasa. Estas raro Drake y lo sabes. O peor, ni te importa esconderlo.
-Tranquila… no tengo intenciones de hacer nada hoy. No soy un idiota deprimido, es solo que esto es… - entonces se agacho en cuclillas poniéndose las manos en el cuello y luego tapándose la boca, como si la sostuviese.
Me acerque para hablarle, pero mis ojos se posaron curiosamente en la lapida. Su lapida.
-Drake…
-Hace 18 años que morí. Hoy. – contesto suavemente él antes de que yo pudiera seguir.
-Lo se… - sentía un peso en la garganta. Quizás hubiera sido mejor no seguirlo, pero no podía ver que esto fuera mejor si estuviera solo. - ¿Quieres contar?
-No… - entonces se levanto de golpe y me miro.
-¿Por qué te haces esto? Digo, aquí no hay nada. Se lo difícil, que es para ti. Bueno, no lo se realmente, pero lo imagino y no se, es como si te gustara ver esto, haciéndote daño.
-No me gusta… es solo que poseo muy pocas cosas humanas de las que tenia de mi vieja vida, y esta es una de ellas. Este día más que la lapida es mi maldición, mi hígado, odio este día, este día fue el que me separo de mi familia. No sabes…. Lo que siento…. A veces querer solo tocar el rostro de Linda… o besarla… - llamas tristes llenaba su mirada. – Esto no justo. Porque…
-Algunas cosas, no podemos evitarlas, Drake. Pero podemos hacer lo mejor con lo que nos toque. De esto se trata el ser vampiro. No es algo normal. Quiere decir que los resultados tampoco lo son.
El tomo aliento
-Te diera la razón, si hubiera querido esto. Claro que me hubiera gustado. Vida eterna. Pero no de esta manera…
-Separándote de lo que amas. Lo se. – le dije el asintió- pero no estas solo Drake, pero solo miras lo que te hace sentir soledad, lo que no tienes, mírame soy una curiosa y todo, pero me preocupo por ti.
El sonrió mirando hacia arriba como si quisiera carcajearse.
-Si, a lo mejor no deberías seguir haciendo eso otra vez – me miro y sonrió – no se ve bien.
-A mi no me importa. Realmente me importa más las personas que me importan que los que no me importen.
-Que trabalenguas.
-Si. Pero entendiste el punto.
Sonrió.
-Ya no hay nada que quieras allí Drake. Pero si te sirve sigue viniendo son tus convicciones y no puedo quitarlas. Ya te han quitado mucho.
El miro por ultima vez, la lapida y camino hacia la salida trasera. Hablando pacíficamente.
-Si, no hay nada pero, aunque una parte me duela la otra me hace sentir muy bien. Me hace sentir que tengo posibilidades de ser más que un monstruo.
-Vamos, los dos sabemos que ninguno lo somos. – le bromee mientras caminaba junto a él.
-No, excepto el maldito que me mordió, tal vez deberíamos buscarlo.
-Creo que tienes razón… temo que vuelva a cometer una estupidez y definitivamente remueva las pruebas y los humanos comiencen a investigar.
-¿Crees que debamos reunir al grupo y buscarlo? – pregunto.
-Seria bueno, pero llamaríamos demasiado la atención, somos muchos y quizás los demás le demos razón para saber porque ellos asistieron, y los otros no. Si encuentran características parecidas. Estamos fritos.
-Tienes razón quizás… - admitió.
Una esencia, más fuerte que las viejas lapidas, de sucio y frio. Un olor cruzo el ambiente miramos hacia atrás por instinto pero vimos un humano. Eso no era bueno a esa hora. Ya estaba cayendo el anochecer.
-¿Crees que? – le mire. – Esta muy joven, no deberíamos dejarlo aquí.
-Creo que mejor no lo dejamos Vanessa, si la criatura lo encuentra o cualquier idiota que piense que es servicio a… - el se callo. Le mire sorprendida. El joven estaba parado en la lapida de Drake.
Drake precia tallado en piedras, ausente de cualquier sentimiento o cualquier sensación. Excepto la del shock, estaba inmóvil, no oía sus respiraciones, estaba total y absolutamente. Congelado en piedra literalmente.
-Drake… - trate de controlarlo – Drake… cálmate…
-Vanessa….
-Lo se… pero cálmate, puedes asustarlo.
-Dios santo… no…
Mire al joven y luego mire a Drake, habían rasgos parecidos. Ese era su hijo. Donde lo viera ese debía ser el hijo de Drake. El joven eran idéntico, IDENTICO a su progenitor, excepto el cabello, era un marrón algo rojizo o cobrizo. Supongo el cabello de Linda.
-Vanessa, quiero verlo, quiero acercarme.
-No es buena idea, no te controlas. Drake... no seas idiota.
-No, no lo hare, ¡por Dios Vanessa! Estoy a escasos metros de él, no me hagas esto.
-Te jalare por los cabellos si es necesario. Drake te alejaste de él por no hacerle daño, ahora aquí esta y puedo sentir tu fluido. Estas demasiado acelerado.
-¡Es porque al fin lo estoy viendo! ¡No le hare daño! ¡Déjame verle…! Por favor…
Lo pensé por un momento, yo era mucho mucho más fuerte que Drake, pero…
-Bien guarda silencio, y… yo tratare de hablar.
Miramos hacia atrás el jovencito, hacia lo mismo que Drake mientras estuvo allí parado, por un instante tuve la sensación de ver al “alma perdida” de Drake o su fantasma o algo así. Y no a ese muchacho. Que claramente oía, como latía su corazón.
Caminamos vagamente como solo los vampiros podíamos mantener la sensación de naturales-amigables. El muchacho no levantaba la vista solo cuando oyó las hojas que crujían bajo nuestros calzados al pasar hasta llegar a él. El muchacho casi le da un ataque al corazón pensando que veía un gemelo o quizás ladrones, se quedo quieto intacto.
-¿Qué es esto? Pregunto.
-Mmm… buenas noches – enfatice la palabra noche. – Chico creo que no deberías estar aquí a tan altas horas. En el pueblo no es seguro hay mucha violencia y robos que comienzan desde esta hora.
-Tóquenme y se mueren – Drake doblo una comisura de los labios – Lo digo en serio. No querrán robarme o les pateare recién den la vuelta.
-A ver muchachito, que no somos ningunos ladrones, me llamo Vanessa. Y el es Drake. – el chico parecía extrañado y sorprendido - Quisimos acompañarte hasta que salieras, por lo que ya te dije.
-Eso es lo que dicen… - nos miro aun predispuesto. – tengo arma así que mejor se van.
-¿Tienes que? – pregunto Drake.
-Chico, un dedo detrás de la chaqueta no le hace hacer susto a nadie aquí. Empecemos de nuevo… Hola, me llamo Vanessa – le tendí la mano.
El pareció pensarlo, entonces, tomo mi mano poco a poco y después la apretó un poco. Sonrió.
-Drake… también un placer.
MUYYYY PERO MUYYY POQUITO ... QUIERO LLORAR ESTO ES COMO PASARLE POR ENFRENTE ALIMENTO A UN HAMBRIENTO Y NO DARLE NADA Y PEOR AUN COMER FRENTE AL EL , ES CRUEL ... JE JE JE QUIERO MAS LEER UN SOLO CAPITULO SOLO ME DEJA CON GANAS DE LEER MAS...
ResponderEliminarSUPERRRR WAAAOOOOO!!!!.... TODAVIA NO LO CREOOO... QUE NOSTALGIA... KATH POR FAVORR SUBE OTRO CAPITULO URGENTE, MUERO POR SABER MAS... :(
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